domingo, 25 de diciembre de 2011

La Carta fundacional de los Bancos de Alimentos Europeos cumple 25 años

Este año se cumplen 25 años de la creación de la Federación Europea de Bancos de Alimentos y de la Carta Fundacional que subscriben todos los bancos de alimentos. Al cabo de veinticinco años los principios continúan vigentes ya que cuando se formularon se hizo una previsión adecuada de la futura evolución de la sociedad. Por eso, quisiera reivindicar la modernidad de los 6 puntos más importantes.


Luchar contra el despilfarro : un modelo original.
La principal innovación de los Bancos de alimentos fue la lucha contra el despilfarro, en unos momentos en que prácticamente no se hablaba en Europa. Precisamente ahora está de moda y en la última Berlinale, el premio al mejor documental fue adjudicado a “Taste the waste” http://www.tastethewaste.com/

Dar: rechazando la primacía del dinero
Los Bancos de Alimentos exigen la gratuidad de las donaciones a lo largo de toda la cadena solidaria: en las donaciones de las empresas, en la distribución a las entidades benéficas y finalmente en la justa y equitativa donación entre los que padecen hambre. Pero también hay que pedir ayudas y aportaciones económicas a todos los actores de la sociedad, aunque sea solamente para cubrir los gastos de gestión y las inversiones destinadas a conseguir nuevos suministros de alimentos que cubran la demanda creciente en tiempos de crisis, como ahora, de los más necesitados.

Compartir: una exigencia para conocer la realidad
Para luchar contra la pobreza es necesario conocer los diferentes rostros que presenta y cada uno de ellos precisa una atención diferenciada. Los problemas de los niños, de las familias mono parentales, de los enfermos, de las viudas, de los inmigrantes, y de tantos otros, se han  de solucionar de forma especializada. El objetivo no es el de la distribución de alimentos, el objetivo es el de solucionar los problemas de las personas, darles la mano para que puedan salir de la pobreza.
Desde un punto de vista comercial, las empresas alimentarias aplican, cada vez más, la misma técnica. Para vender ya no basta con hacer estudios de mercado o encuestas y estadísticas que no palpan la verdadera realidad, hay que colaborar con los consumidores para solucionar sus problemas en la alimentación cotidiana.

Las colectas públicas permiten compartir los problemas de la pobreza
La colecta de alimentos representa siempre un acto de humildad para el que pide y honra a los Bancos de Alimentos. Las colectas populares en que se pide sólo comida define una marca de calidad original que los diferencia de otras organizaciones y que permite a todos los ciudadanos de distintas clases sociales participar y compartir la lucha contra la pobreza El gesto de cada persona aportando alimentos, aunque sea solamente un quilo, representa una opción personal, una adhesión y un apoyo a la acción que realizan los Bancos de Alimentos.
Pero también incluye una acción de protesta y advertencia al Gobierno la necesidad de acabar con la pobreza. A la vez representa no sólo un acto “indignación”, ante una situación crítica, sino va mas allá definiendo una propuesta de un nuevo modelo de acción, en que la Sociedad Civil participa en la solución de sus problemas. Paralelamente, en las escuelas se realiza una acción formativa y también de colecta de alimentos, con la voluntad de que los más jóvenes empiecen a comprender que es preciso actuar Ahora y Aquí, preparando las nuevas generaciones para un futuro solidario y responsable.

El voluntariado como base de la acción de los bancos de alimentos
Todas las religiones y las diferentes creencias han sido, históricamente, sensibles a los problemas de los que padecen. La sociedad y las personas siempre han estado dispuestas a realizar una aportación personal a la solución de los problemas de los más necesitados. La apuesta de basar el modelo de los Bancos de Alimentos en una acción básicamente voluntaria le da un valor añadido de altruismo. Al principio quizás retarda su implantación, pero finalmente lo hace crecer exponencialmente, le da sostenibilidad a largo plazo, y lo consolida como alternativa a otras propuestas más onerosas.
Si uno de los principios fundacionales es el de luchar contra el despilfarro, en este caso se trata de las personas. La sociedad en que vivimos es injusta y desaprovecha a gente conconocimiento y experiencia: las prejubila, jubila o las envía al paro cuando ya no las necesita, incluso en momentos de plena creatividad. Al trabajar para una causa justa, los voluntarios no solamente se sienten útiles personalmente, sino que representan a todas las personas que deciden y optan por la acción frente al conformismo, dando lo más importante de la vida: su tiempo.

La especialización en la distribución de alimentos ha conseguido un alto nivel de profesionalización
La sociedad actual es una cuestión de especialistas. Los Bancos de Alimentos se han especializado en dar sólo alimentos a los pobres. La captación y la distribución de alimentos a entidades sociales, ha permitido cubrir un pequeño eslabón de la cadena solidaria, en donde ha conseguido un alto nivel de profesionalización.
Hoy los Bancos de Alimentos se sitúan en muchos lugares de Europa como la primera organización de “lucha contra el Hambre Aquí y Ahora”, constituida por personas de creencias humanas y espirituales diversas. 

Personalmente, querría expresar mi felicitación a todos los que participaron en la redacción de la Carta Fundacional de los Bancos de Alimentos y especialmente mi simpatía personal a Bernard Dandrel, el primer presidente de los Bancos de Alimentos europeos, que supo impulsar un nuevo modelo de lucha contra la pobreza y integrarlos en la sociedad. Bernard Dandrel supo imaginar el futuro proponiendo una utopía que 25 años más tarde ha demostrado “que la solidaridad puede ser un motor de la economía”. En la actualidad existen 244 Bancos de Alimentos en Europa que ayudan a 5 millones de personas.

En estos tiempos de crisis, también es el momento de exigir que los gobiernos apoyen este original modelo. La petición que los Bancos de Alimentos han realizado para aumentar las desgravaciones a los que colaboran en esta acción, no solo es una demanda justa sino que es una propuesta que permite consolidar un nuevo modelo de bajo coste, basado en la participación de  la sociedad civil en la solución de los problemas sociales.
Jordi Peix





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