martes, 13 de noviembre de 2012

El derecho a la alimentación

 Derechos humanos: antecedentes.
Declaración Universal de los derechos humanos de 1948:

Art. 25/1: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, como a toda su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios. También tiene derecho a la cobertura social en caso de paro, enfermedad, invalidez, viudedad, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias ajenas a su voluntad.


Conferencia Mundial de la Alimentación de 1974
Los Gobiernos que participaron en la Conferencia proclamaron “que todos los hombres, mujeres y niños tienen el derecho inalienable a no sufrir hambre y malnutrición para poder desarrollarse plenamente y conservar sus facultades físicas y mentales.


Cumbre Mundial sobre alimentación de la FAO de 1996
Se declaró “el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos en consonancia con el derecho a una alimentación apropiada y con el derecho fundamental de toda persona a no pasar hambre”

1.- Luchar contra el hambre es de  justicia social:
En primer lugar hay que defender unos servicios públicos adecuados que permitan cumplir con el derecho de toda persona a tener accesos a alimentos sanos y nutritivos. Los Gobiernos han de cuidar especialmente a aquellos accidentados de la vida, los excluidos sociales, porque es de derecho y justicia. No solo con el objetivo de cumplir los derechos fundamentales de la persona humana, sino porque finalmente, serán muy útiles a la sociedad y a la economía.
La democracia electoral hace que el "pueblo decida" y por lo tanto ha de obligar a sus gobernantes a cumplir los derechos fundamentales de la persona. Hay que poner algunos ejemplos: un kilómetro de AVE equivale a lo que el Estado español recibe de Europa en ayudas alimentarias para ayudar a los “más necesitados”..

2.- La democracia participativa es una alternativa:
Actualmente, tanto en nuestro país como en toda Europa, en mayor o menor grado, la pobreza sigue aumentando desde los inicios de la llamada crisis económica. Los servicios sociales no dan abasto y las transferencias sociales no han aumentado adecuadamente para hacer frente a los nuevos problemas. 

Cuando las transferencias sociales no son suficientes, hay que continuar exigiéndolas con más fuerza que nunca. Y además es necesario responsabilizarse tanto individualmente como colectivamente para poder complementar aquello que falta. La democracia participativa quiere decir  también asumir responsabilidades, especialmente locales, para poder aplicar medidas paliativas.

3.- Cada colecta pública de alimentos es un grito de alerta a los gobiernos
En los últimos dos años, la Gran colecta ha coincidido, con una semana de diferencia con unas elecciones. Los Bancos de Alimentos de Cataluña realizan “La Gran Colecta” con el objetivo de recoger alimentos para los que padecen hambre o malnutrición y así poder cumplir con los derechos humanos. Si hay que llamar a toda la sociedad para poder enfrentar un grave problema, es que lo que se propone en los programas electorales no es suficiente. Una colecta pública representa una advertencia a los Gobiernos.

4.-La red solidaria es un modelo de actuación.
Se propone un nuevo modelo local y enraizado en la ciudad, el pueblo y el barrio. Es un modelo que los sistemas “Administrativos” no pueden abarcar. Las entidades benéficas, asisten a los más necesitados de su entorno y estas son asistidas bien por el Banco de Alimentos o por los propios supermercados, mercados municipales, tiendas o gente del barrio que vive o trabaja cerca del problema. No es un problema de ideología es un problema de valores y de sentimientos. Quizás es que la sociedad civil ha madurado mucho más que la sociedad política.

5.- Se han redescubierto nuevas estructuras sociales: la familia, el Clan, la tribu, el pueblo
En los países mediterráneos y especialmente en Cataluña, donde el asociacionismo es una demostración de una realidad que tiene vida, existe una estructura social muy dinámica, que funciona y que actúa directamente en su ámbito más cercano, donde todavía afortunadamente se mantienen relaciones humanes. La familia, el Clan, la tribu, el pueblo o los mismos trabajadores que trabajan en una misma empresa, han reaccionado asumiendo el problema. Lo vemos cada día en el Banco. Sus actuaciones han permitido reducir tensiones y lo más importante dar respuesta inmediata a las situaciones más cercanas.

6.- La caridad es una respuesta tradicional y solidaria que se ha reforzado.
La acción de dar y compartir problemas y soluciones, es un valor histórico recogido en todos los textos sagrados, que han marcado todas las religiones: la cristiana, musulmana, Taoísta, budista y incluso en los movimientos revolucionarios. 
Es un deber de todo creyente, es un valor de la sociedad, recogido ahora en los derechos humanos y es una respuesta a la seguridad alimentaria. Es un humanismo que no se puede perder y unos valores que se encuentran en a la base del voluntariado. Hay que decir que se ha modernizado y ha ganado en efectividad buscando objetivos globales a largo plazo y superando individualismos han generado redes solidarias. Vemos muchas veces que se contrapone la justicia social con la caridad, cuando es precisamente una respuesta positiva a la falta de justicia social.

7.-Responsabilidad Social Corporativa:
El mundo cambia, las empresas buscan mejores resultados con sus acciones de comunicación y ven que sus clientes, los consumidores, tienen problemas que hay que solucionar para que sigan siendo consumidores. La sociedad ha incorporado nuevos valores en sus estándares de consumo. El concepto de Responsabilidad Social Corporativa es el mejor barómetro de los cambios de la sociedad, ya que tiene en cuenta a estos consumidores que han asumido nuevos conceptos, nuevos valores, relacionados con el mundo en que vivimos. En el mismo sector de la alimentación casi un 30% de los consumidores valoran las actitudes de las empresas en su comportamiento dentro de las propias empresas, así como en el mundo local, y en el mundo global. Las empresas que han introducido la Responsabilidad Social Corporativa están logrando mucho mejores resultados que las que no tienen todavía en cuenta la necesidad del cambio empresarial.

8.- El Banco de los alimentos lucha contra el despilfarro
En este análisis en la aplicación  de los Derechos Humanos, quizás no sería necesario hablar del Banco de alimentos que los incorporó en su carta fundacional, antes de que se aludiera a ellos claramente en la última incorporación. La realidad es que conseguir su complimiento es una tarea cotidiana, dura y a largo plazo. Ya sea en los propios Bancos de alimentos, como en su realidad inmediata. Pero lo que hay que destacar es su valor añadido, el de la “Lucha contra el despilfarro”, no solamente de alimentos sino también de personas. 

Los alimentos que distribuye, y las persones que colaboran con el Banco, forman parte de una recuperación de lo que es útil a la sociedad. El voluntariado se puede ejercer en muchas asociaciones, pero en el Banco de alimentos forma parte de sus principios. No es nada sencillo trabajar con personas voluntarias que se incorporan a una estructura no usual, donde la persona es más importante que la jerarquía, pero en la que la división del trabajo sigue siendo necesaria. Lo mismo pasa con los alimentos, que al no ser aprovechados, representarían un importante costo de destrucción y lo más vulnerable: un costo medioambiental importante. Así, se ha generado un nuevo modelo de bajo costo, con beneficios directos hacia los más necesitados. Lo que se valora es la persona y el producto rechazando la primacía del dinero.

La pobreza tiene muchas caras, así como los modelos de lucha, todos ellos respetables. Es cierto que actualmente vivimos en Cataluña en una situación “de estado de excepción” y por eso es necesario que los ciudadanos se movilicen para intentar superar esta crisis. Pero la pobreza estructural será permanente y en un mundo global es un problema muy grave. Por eso hay que reforzar lazos y modelos, para darle respuesta.

Jordi Peix i Massip 

sábado, 10 de noviembre de 2012

La pobreza ahoga nuestros sueños cuando aún no hemos soñado el final.



Aprovecho el verano para leer todavía más.
Este año me han dejado un libro curioso, editado hace años - en 1987 – pero de rabiosa actualidad, ya que nos da a conocer la manera de vivir en Siria y concretamente en Damasco.
UNA MANO LLENA DE ESTRELLAS
Autores modernos. Ediciones La Magrana Barcelona 1988.
En "Una mano llena de estrellas" nos explica la vida cotidiana en su mundo, en forma de historias muy cortas, como es usual en el mundo árabe. Y de forma progresiva entendemos el porqué de las cosas que quizás son la causa de los acontecimientos actuales.
Podemos encontrar información sobre el autor en wikipedia
http://en.wikipedia.org/wiki/Rafik_Schami.
El autor es Rafik Schami, que pertenece a la minoría cristiana y es hijo de un panadero. Nació en 1946, pero en 1971 se exilió a Heidelberg, donde vive, y ahora publica en alemán. Describe el Damasco de su juventud, al final de los años sesenta, en forma de diario. Poco a poco, vamos conociendo como va creciendo y sueña en realizar su vocación, la de ser periodista en un sistema casi dictatorial. En medio del entramado que vale la pena seguir, describe uno de los problemas de la sociedad en que vive: la pobreza.
He extraído algunos pensamientos.

10-V..... Mahmud (SU AMIGO MUSULMAN) ha DEJADO LA ESCUELA. Su padre también está cansado. No puede mantener nueve bocas solo.
“traen criaturas al mundo y después se quejan”, blasfemaba Mahmud a quien le agradaba ir a la escuela tanto como a mí.
Lo que más le habría gustado es ser piloto y viajar por todo el mundo.
La pobreza ahoga nuestros sueños cuando aún no hemos soñado el final................

20- X..... HACE DIAS QUE SOLO ME preocupa una cosa.
¿QUÉ hay que HACER PARA ESCRIBIR UN ARTÍCULO SOBRE LOS MENDIGOS?
He sugerido ESTE tema como EJERCICIO de redacción Y Habib (SU AMIGO PERIODISTA) HA ESTADO DE ACUERDO.
El nuevo alcalde de Damasco envía A LOS POLICIAS A PERSEGUIR a LOS MENDIGOS. Damasco ha de quedar LIMPIA DE MENDIGOS en EL PLAZO DE MEDIO AÑO.
Es lo que prometió al tomar posesión de su cargo.
Dicen que los mendigos dan a los turistas una imagen negativa de la ciudad. He hablado con algunos de ellos y con el tío Salim, y he escrito tres folios. A Habib no le gustan los artículos largos. He escrito que

el nuevo alcalde me parece auténticamente estúpido porque permite que los pobres sean perseguidos en lugar de perseguir la pobreza......
Muchos de los mendigos eran artesanos o campesinos que lo perdieron todo y vinieron a damasco con la esperanza de encontrar trabajo, pero fracasaron.

Los mendigos  saben más cosas de los hombres  y de sus almas que muchos  maestros de escuela. Solo tienen que mirar a alguien para saber cómo le han de hablar.
Sabe de eso, el alcalde?

Rafik Schami

viernes, 2 de noviembre de 2012

La refundación constante del Banco de Alimentos le ha permitido cumplir su función social y consolidarse como una entidad de referencia en la lucha contra la pobreza.


Hoy celebramos 25 años de vida activa.
Hoy celebramos 25 años de la fundación del Banco de alimentos. Los años ochenta fueron momentos muy dinámicos en Catalunya, la democracia se sentía a flor de piel. La gente, la sociedad, el pueblo como queráis decir, era consciente de que la democracia no era solo una exigencia de libertad: era una adopción de un compromiso colectivo para mejorar nuestro país. Se trataba de definir un problema, de proponer un  nuevo modelo, construirlo y finalmente asumir responsabilidades para hacerlo funcionar. Se trataba de ayudar a los olvidados de la democracia: los pobres.

Un grupo de “buenas personas”, de procedencia diversa, pero con una voluntad colectiva de servir a los demás y con un espíritu de exploradores, aventureros, de militantes por la causa y de innovadores de nuevos modelos, escogieron trabajar para los pobres, los miembros más vulnerables de nuestro país. Esta voluntad y este espíritu de búsqueda de nuevas vías de altruismo, nos ha acompañado a lo largo de estos 25 años y por eso hoy celebramos, en realidad, la refundación constante del Banco de Alimentos. El “dar” y compartir los problemas de la pobreza, nos permite conocer la realidad cambiante y eso nos ha hecho aprender que ante cada nuevo problema, es necesario dar una respuesta adecuada.

Una propuesta democrática.
Primer Almacen del Banco de Alimentos. Av. Meridiana
El Banco de alimentos se constituyó a finales de los años ochenta, justo a la salida de la primera crisis, la del 1975 –1985, con la llegada de la democracia. En estos años, la pérdida de puestos de trabajo fue muy grande, y muy cercana a la actual. Fueron momentos de cambios profundos y miedo. El tejido económico y administrativo se tuvo que adaptar a los nuevos sistemas de producción, eran los años de la transición. En Cataluña, especialmente en la cercanía de las grandes ciudades, todavía quedaban barracas y barrios fuertemente degradados: el Carmel, Montjuic, el “Camp de la Bota”, el barrio chino (antes se llamaba así, ahora se llama “Ciutat vella”), Sant Gregori en Girona, el Canyeret en Lleida. En Cataluña, un país de trabajadores, la pobreza era menospreciada. En la Estación de Francia, recordadlo bien, todavía se anunciaba: “Se prohíbe la mendicidad y las palabras soeces”. En este contexto surgió el Banco de Alimentos como humilde respuesta de aquella primera crisis durante la democracia y esto lo preparó para afrontar nuevas crisis. Desde el primer día tuvimos el apoyo de la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona, que nos escucharon y animaron en esta tarea.


Como comenzó el  Banco de Alimentos
El modelo y el concepto Banco de Alimentos se conoció por la difusión que se hizo de la recientemente constituida Federación Europea de Banco de Alimentos (FEBA) en el Salón Internacional de la Alimentación de París de 1986. No era una anécdota: era una propuesta nueva, diferente y original. En una Feria internacional de la Alimentación, donde las empresas alimentarias exponían una diversidad de nuevas propuestas alimentarias brillantes, había un humilde  estand que lanzaba una propuesta diferente. Entre tantas grandes empresas y multinacionales, hablaban de “espigolar”, recoger las migajas, los restos del gran banquete. “Espigolar” era una práctica bíblica, pero vigente hoy en día, que permitía a los pobres recoger las espigas de trigo caídas, que no se aprovechaban. Hoy, en Cataluña los bancos de alimentos recogen los restos en las industrias y supermercados, pero los pobres también recogen entre los campos abandonados de alrededor de la ciudad o en los contenedores situados delante de los supermercados.


Una carta fundacional única
El modelo del Banco de Alimentos se definió en una única carta fundacional para todos los Bancos de Alimentos de Europa, que se resumía en cinco puntos.
Luchar contra el despilfarro alimentario y luchar contra la pobreza y el hambre de ’Aquí y Ahora’. Luchar contra el despilfarro nos hace sentir útiles, pero distribuirlo entre los más necesitados nos hace sentir humanos. Lo escandaloso es que en Cataluña haya 1,5 millones de pobres, y al mismo tiempo se tiren anualmente más de 250.000 toneladas de comida. Hace 25 años era una novedad hablar de la lucha contra el despilfarro de alimentos, y además así participamos en la mejora del medio ambiente, al reducir los residuos orgánicos. Hace 25 años también era una novedad hablar de actuaciones positivas en defensa del medio ambiente.
Dar y compartir, de forma participativa con las entidades benéficas, evitando la primacía del dinero: nosotros pedimos alimentos, es nuestra marca de calidad. Y por último nos basamos en el Voluntariado, una forma activa de ser ciudadanos.

Era necesario estar preparados ante las crisis
En la de 1991/1994, la cara oculta de los Juegos Olímpicos se escondía en la últimas barracas de Barcelona. Paralelamente a los Juegos estalló la segunda crisis de la democracia, con una fuerte subida del paro relacionada con el final de las obras, una caída del PIB y unos intereses de los préstamos al consumo de más del 19%. Por suerte, fue algo puntual debido a la definitiva eliminación en 1993 de las barreras aduaneras con el resto de  la Unión Europea. Entonces ya  conseguimos distribuir un millón y medio de kg entre 40.000 personas y los locales del Banco se quedaron pequeños. En la primera etapa se atendía la pobreza estructural constituida por parados de larga duración, por viudas que habían trabajado en casa y que, con la pequeña pensión de viudedad, no podían hacer frente a los gastos básicos, y finalmente los “accidentados de la vida”. En la crisis de 1993, la novedad fueron los inmigrantes que habían trabajado en los servicios y la construcción y que se añadieron  temporalmente. Esta crisis fue muy importante para el Banco de Alimentos porque nos llevó a definir un nuevo modelo de trabajo, con el objetivo de buscar nuevas fuentes de suministro.

Un modelo para todo el Estado: la Unión hace la fuerza
La creación y puesta en marcha del primer Banco de Alimentos del Estado fue relativamente fácil. La necesidad marcaba el objetivo y el voluntariado fue la respuesta colectiva y popular a la creación de un nuevo modelo de actuación para resolver problemas que no se solucionaban con las promesas del Estado del bienestar. Desde Barcelona nos propusimos promover el modelo para todo el Estado. Desde el primer día creímos en la necesidad de dar a conocer el modelo en toda España, ya que necesitábamos una respuesta unitaria que proponer al sector industrial alimentario del mercado español. Había que exponer un nuevo modelo ante actitudes muy diversas. Las respuestas fueron diferentes en función del nivel de madurez de las actitudes participativas, de la profunda diversidad de las regiones o autonomías del Estado. El trabajo fue duro pero finalmente, en 1996, se constituyó la Federación Española de Bancos de Alimentos presidida por Federico Riera-Marsà. Hoy, los Bancos de Alimentos dan respuesta en todos los rincones del Estado. Agradezco que el amigo José Antonio Bustos Presidente de la FESBAL nos haya acompañado en este acto. “La Unión hace la Fuerza”.

¿ Queremos substituir el trabajo que hace el Estado en pro del Bienestar ?
Nos preguntaban y aun lo preguntan, si queremos substituir a la Administración en su trabajo por conseguir el Estado del bienestar.  No. Solamente queremos hacer nuestro trabajo y con eso conseguimos una pequeña complementación.
Siempre ha habido pobres y quizás siempre existan, y por eso, hay que ayudarles. El Banco de Alimentos hace lo que la Administración no puede hacer “recoger los alimentos consumibles pero no comercializables" procedentes de los agricultores, de las industrias, del comercio y de la distribución. Somos recicladores especializados y somos solidarios con un problema global y permanente. La solidaridad es una acción que no puede ser individual, trabajamos por una red solidaria que esté cerca del problema, en el pueblo, en el barrio si es posible, pero también a nivel de Estado con la Federación Española y a nivel de Europa con la Federación Europea. Queremos evitar la fractura social, participamos, aportando alimentos en la integración de las personas, a ayudarlos a ser ciudadanos, con todos sus deberes pero también con todos sus derechos humanos: el derecho a una alimentación digna y de calidad, formamos parte de un solo pueblo y luchamos por una utopía.

Somos los primeros en detectar las crisis:
Siguiendo las nuevas demandas de incorporación de las entidades benéficas ya se podía detectar el principio de la crisis. Marina Subirats ha publicado recientemente su tesis sobre Barcelona:”De la necesidad a la libertad”, en la que analiza el gran desarrollo de Barcelona entre los años 1985 y 2006. Esta libertad ha durado poco. Y el crecimiento también ha ido dejando en las cunetas a los accidentados de la vida. Por eso, ya en 2002 nos vimos obligados a buscar un nuevo local para poder atender la demanda creciente. Finalmente el 2004, gracias  a la ayuda de la Generalitat de Catalunya y el Consorcio de la Zona Franca, pudimos disponer de una nueva sede esplendida que nos permite afrontar la crisis actual que ya se empezó a manifestar en el 2007. La realidad es que las barracas han vuelto a aparecer cerca de las ciudades y también a menudo en medio del bosque. La demanda de alimentos se ha más que duplicado.

Esta cruda realidad nos ha empujado a buscar nuevas fuentes de suministro pero también a generar un nuevo modelo: la red solidaria. En 2009 se cerraba la memoria con una declaración de principios “En democracia, la Sociedad Civil ha de velar por el Estado de excepción social en que vivimos”. Se trata de pedir a los ciudadanos que sepan que el problema es de todos y no dejar solo el trabajo al Gobierno o a la Administración. Es necesario que todos se movilicen como tradicionalmente se había hecho actuando en la proximidad, cruzando lazos sociales e integrando a los recién llegados en nuestra sociedad. Por eso, en 2009 se organizó la primera “Gran recogida”, que nos ha dado a conocer y nos ha permitido participar a todos los ciudadanos en la acción solidaria del Banco de Alimentos. Cada vez recibimos “más bolsas y más llenas” y además se han multiplicado las recogidas en los barrios, las empresas, las escuelas, complementadas con iniciativas personales o de empresas impulsadas por la Responsabilidad Social Corporativa, cada vez más imaginativas.

El escándalo más visible es el de las personas que remueven en los contenedores delante de los “templos” de la alimentación, buscando los restos aprovechables. Nuestro reto es ir a recoger los excedentes en más de mil puntos de venta, y repartirlos entre las entidades benéficas de proximidad. Esta es la mejor expresión de la red solidaria, en cada pueblo y en cada barrio de la ciudad.

Una de las nuevas fuentes de alimentos ha sido la de los agricultores que, con la retirada de fruta, este año nos aportaran casi 3.000 toneladas de fruta y verdura, complemento ideal de la dieta, de nuestra  dieta mediterránea. Esto ha sido posible gracias a la valiosa y estratégica colaboración del Departamento de Agricultura, que nos ha ayudado a recibir las retiradas de fruta y verdura. Una novedad para nuestro movimiento en toda Europa ha sido la de transformar los excedentes de fruta de temporada en unos excelentes y nutritivos zumos que se distribuyen todo el año.

Pero tenemos muchas propuestas en la mochila. El año que viene es el Año Europeo de lucha contra el despilfarro de alimentos y queremos actuar en profundidad, poniendo sobre la mesa un modelo de formación, en las escuelas, en los centros cívicos y en la sociedad en general. No puedo dejar de decir que hoy ya hemos entrado en más de 150 escuelas hablando y haciendo participar a los futuros emprendedores y en la sede del mismo banco, de los problemas del despilfarro y la pobreza.


De esta crisis también saldremos, y seguramente más pronto de lo que creemos. Joan Oliver ha previsto que en 2020 la tasa de paro en Cataluña será del 5,6%. Pero los pobres seguirán existiendo y muchos de ellos habrán caído en el largo camino de la recuperación.

Finalmente quiero recordar que esta tarea ha sido realizada gracias a un grupo de personas e instituciones.

Lo hemos conseguido con unos presidentes decididos y trabajadores:
Josep Miró: fue el primer presidente y asumió la siempre difícil tarea de los inicios.
Josep Torné, que nos cedió el primer almacén, nos enseñó la logística de los alimentos.
Frederic Riera-Marsà: después de muchas negociaciones consiguió fundar la Federación Española de Bancos de Alimentos, nuestro referente en el Estado español.
Manel Raventós: fue el hombre de la modernización y profesionalización.
Y Antoni Sansalvadó: es el hombre de la actualidad que nos ha hecho integrar en la imagen popular.
Pero también lo hemos conseguido con sus directores: Jordi de Miquel, Josep Albarracín, Lluís Brugada, José Arce, Montse Gispert, Jordi Ruiz, Anna Sancho y Pere Pujadó. Y querría señalar especialmente a Xavier Maluquer secretario del Patronato de la Fundación durante muchos años y mano derecha de muchos de los presidentes.
Lo hemos conseguido también con todos los donantes: agricultores,  industria alimentaria, distribución, restauración y un grupo de buenas personas que nos ha ayudado.
Lo hemos conseguido con la Administración local, especialmente con el Ayuntamiento de Barcelona.
Lo hemos conseguido con la Generalitat de Catalunya, y concretamente con los Departamentos de Agricultura, de Bienestar social, de la Agencia de Residuos de Cataluña y de Justicia.
Lo hemos conseguido sobre todo con las entidades benéficas que se encuentran en la primera línea de fuego, y han consolidado la red solidaria.
Lo hemos conseguido con voluntarios, permanentes o puntuales,  que han dado lo más valioso, su tiempo. Lo hemos conseguido con los asalariados que han sido más que trabajadores. Y finalmente lo hemos conseguido con los pobres, que han hecho posible que comprendamos su dura problemática.

En resumen, lo hemos conseguido conjuntamente con toda la “gente del banco”, que han creido en la Utopía del Banco de Alimento y han hecho posible que seamos reconocidos como entidad de referencia en la lucha contra la pobreza.
 A todos ellos les damos públicamente nuestro agradecimiento.

jueves, 18 de octubre de 2012

Las Cooperativas Agrícolas Alimentan el Mundo.



Los Bancos de Alimentos cada año celebran el 16 de octubre el Día Mundial de la alimentación junto con el 17 de octubre Día Mundial por la erradicación de la pobreza, con declaraciones, actos, debates o charlas. Incluso el primer “Gran Recapte” lo hicimos coincidir con estas jornadas tan importantes, que recuerdan la necesidad de resolver los graves problemas del hambre en el mundo.

Este año es una jornada especial. Para el Día Mundial de la alimentación 2012, la FAO, la Organización de las Naciones Unidas por la alimentación y la Agricultura, ha escogido un lema especial: las Cooperativas Alimentan el Mundo. De forma muy acertada la FAO ha valorado la funció principal de las Cooperativas alimentando a las personas. Normalmente, hasta hoy dia la FAO, con razón, denunciaba la gravedad de la situación, haciendo cuentas y dando anualmente cifras terribles. Pero este año se ha centrado en concienciar y hacer comprender a los ciudadanos la gran tarea de las Cooperativas en la agrupación de los agricultores para luchar contra la pobreza, mejorar la seguridad alimentaria y contribuir a erradicar el hambre del mundo.

Hasta hoy planteaba problemas reales, la seguridad alimentaria, los altos precios de las materias primas, las catástrofes climáticas y el de las guerras que llevan al hambre, la desnutrición y la pobreza. Esta vez es innovadora, ya que aporta una solución, antigua para nosotros pero nueva en muchas partes del mundo: la creación de Cooperativas agrarias. Una solución al alcance de cualquier grupo de personas con voluntad de trabajar colectivamente, con estructuras ya existentes, o creando otras nuevas. La FAO reconoce así una antigua realidad de más de 125 años en Catalunya, pero a la vez innovadora y dinámica, para resolver los problemas de las comunidades agrícolas. La misma Federación Catalana de Cooperativas Agrarias, que el cumple 30 años el próximo año y a la que hemos estado siguiendo en su evolución, es la mejor demostración de la renovación constante como organismo al servicio de sus afiliados.

Paliar la pobreza distribuyendo alimentos, y promoviendo el desarrollo.
Como dice el historiador de “el Hambre en el Mundo” Josep Maria Salrach,  hay dos estrategias posibles. La primera es la economía paliativa, la de las ayudas, es la que aplican los Bancos de Alimentos. En esta situación de crisis se trata de ayudar a quienes se encuentran en situación de pobreza coyuntural, a pasar el mal momento, que ya se está alargando demasiado, para estar disponibles en el momento en que la economía se recupere. La segunda es la economía del desarrollo, que es la que aplican las Cooperativas en el mundo rural. La economía paliativa ataca los efectos de la pobreza, la economía del desarrollo quiere combatir sus causas. En Catalunya, las Cooperativas agrarias han demostrado su eficacia, consiguiendo que los agricultores agrupados sean la punta de lanza para la recuperación de las comarcas rurales y de todo el sector agroalimentario. Este  es uno de los que en menor medida padece la crisis e incluso ha demostrado, en el contexto europeo, que es una alternativa real de crecimiento.

Las Cooperativas Agrícolas y los Bancos de Alimentos han creado un nuevo modelo de lucha contra el despilfarro.
Los Bancos de Alimentos y las Cooperativas agrarias hemos demostrado que somos complementarios. Ellas trabajan en origen, en el medio rural, resolviendo sus problemas, el de los agricultores, al principio de la cadena alimentaria. Los Bancos de Alimentos trabajan en destino, cerca de la pobreza. La producción agrícola, por definición va ligada a la climatología, sufriendo los problemas de la estacionalidad, con derrumbes periódicos de precios debido a los excedentes de producción. Juntos y aprovechando las medidas de gestión de crisis que nos procura la Política Agrícola Común, las Cooperativas y los Bancos de Alimentos hemos organizado un sistema de aprovechamiento de excedentes agrícolas, que permite aligerar la caída de los precios, eliminando los excedentes al distribuirlos a entidades benéficas. Actualmente estamos trabajando intensamente en el sector más estacional, el de la fruta y hortalizas, aprovechando las ayudas de la retirada de fruta i hortaliza. Aprovechamos las frutas y hortalizas frescas y cuando los excedentes son más importantes, en el mes de agosto, con los melocotones y nectarinas hacemos zumo. Sea dicho también, con la extraordinaria y valiosa ayuda del Departamento de Agricultura.
 Este año, debemos destacar también que, teniendo en cuenta la importante cantidad de excedentes de aceite de oliva, el “Programa Europeo de Ayuda a los más Necesitados” ha permitido reducir parte de los grandes stocks de aceite de oliva que no encontraban mercado.
Es por todo ello, que este año la Federación de Cooperativas Agrarias de Catalunya y los Bancos de Alimentos de Catalunya, hemos querido celebrar juntos esta fecha, destacando los  elementos que nos unen en la tarea cotidiana de procurar alimentos a los ciudadanos y especialmente a los que tienen hambre.
Y además de complementarios somos vecinos, y estamos seguros de que no es una casualidad. El Banco de los Alimentos, en la calle Motors y la Federación de Cooperativas en la calle Ulldecona, en las afueras de la gran ciudad de Barcelona, donde antes eran marismas y hoy son zonas en remodelación. Estamos fuera, pero intentamos resolver los problemas de la ciudad, alimentando al mundo.

Las Cooperativas  generan crecimiento en su propio territorio.  
Las Cooperativas representan una herramienta básica para introducir un espíritu empresarial nuevo.  La diversidad de nuevas funciones que asumen las Cooperativas hace que sea necesario consolidar una mejor gestión  en su seno pero también, simultáneamente, en el de las explotaciones agrarias. Es por ello que las cooperativas tradicionales
 se integran con voluntad de concentración con otras cooperativas, redimensionando las distintas herramientas de actuación, consiguiendo una dimensión mayor y generando, a la vez, más ocupación en la transformación o acondicionamiento de los productos. Las cooperativas agrarias representan con frecuencia, en el ámbito de un pueblo, una realidad dinamizadora para la introducción de las nuevas tecnologías. La prestación de servicios no sólo en las explotaciones agrarias sino en todo el ámbito rural. La transformación de sus productos los sitúa en un lugar clave para facilitar la aplicación de las innovaciones y superar las limitaciones estructurales de la explotación agraria. El hecho de ser, algunas veces, la única industria del municipio define su rol en el desarrollo de las zonas rurales superando el ámbito estrictamente agrario.

Los Bancos de Alimentos han generado un nuevo modelo de acción.
La pasada semana el Idescat, publicó unas nuevas estadísticas sobre la pobreza, utilizando una metodología europea nueva: AROPE (Riesgo de pobreza o exclusión social) con unos resultados sorprendentes. (Cataluña: 29,5 % España:  26,7 %, Europa:  21,6%)
No se trata ya de pedir dinero para luchar contra la pobreza coyuntural. Ahora se trata de buscar fuentes permanentes de alimentos, como un nuevo instrumento para luchar contra el hambre. Por ello hemos instituido la búsqueda de alimentos “consumibles pero no comercializables”, consolidando el Banco de los Alimentos como especialistas en la búsqueda  de alimentos para los más necesitados. Nos dirigimos a todas partes: a los agricultores, a las industrias, a las plataformas logísticas, a los importadores, a los exportadores, a Mercabarna, a los mercados municipales, a los supermercados y  a la restauración.
Y finalmente cuando no tenemos suficientes alimentos para hacer frente a las necesidades, el Banco de los Alimentos hace un llamamiento a toda la sociedad en la campaña de la Gran Colecta, para complementar lo que falta para poder distribuir una dieta equilibrada.

Finalmente quisiera recordar a todos los presentes, la necesidad de mantener los valores: los valores cooperativos y  los valores sociales.
No hay democracia sin participación libre y  activa de los ciudadanos en la vida pública: La democracia representativa debe estar acompañada de una democracia participativa.
Las cooperativas, así como el Banco de los Alimentos, representan unos vectores insustituibles en la vida colectiva. Contribuyen de forma significativa a su riqueza, tanto la cultural como la económica. Aportan un elemento adicional de dinamismo y  de sentido en la organización de la vida política, de la acción cívica, y también de la vida social, cultural y, especialmente, económica. La responsabilización de cada persona en una tarea colectiva alimenta la capacidad de innovación y  de acción de una sociedad. La defensa de valores es responsabilidad de sus dirigentes: de los Consejos Rectores o de los Patronatos. Todos los empleados han de estar de acuerdo con los valores. Pero ha de quedar claro que quien manda es quien finalmente tiene la responsabilidad. Las cooperativas y los Bancos de Alimentos promueven así los valores, la autonomía y la creatividad de los individuos, la diversidad de sus capacidades, convicciones y motivaciones, reuniéndoles en una contribución común en la vida pública.

El movimiento cooperativo, los Bancos de Alimentos y  las Entidades Benéficas facilitan el acceso a la participación y a la acción pública, contribuyen a la expresión de la diversidad social y, a la vez, a la promoción de la igualdad y a la justicia social. Las cooperativas y los Bancos de Alimentos junto con las Entidades Benéficas abren nuevos territorios de vida pública, de desarrollo cultural, social y económico, de participación cívica y de solidaridad. Son los núcleos de donde surgen las nuevas ideas para la sociedad del futuro, son nuevos exploradores en los diversos sectores de actividad de la sociedad. Permiten a cada uno de ellos salir de los engranajes de los mecanismos de la economía de mercado a fin de practicar, junto a los demás, los medios de realización personal y de armonía con la sociedad. Y es así como juntos hemos creado una Red solidaria de ayuda a los más necesitados.
La existencia de movimientos independientes, fuertes y diversificados aseguran la calidad de la democracia, de la cohesión y de la justicia social, así como la fortaleza económica de la sociedad actual y futura. Como bién dice el Presidente del Banco de los Alimentos de Barcelona, Antoni Sansalvado, todos tenemos la “solidaridad a Flor de piel”.
A todos los que habéis hecho posible esta realidad, los ciudadanos de Catalunya os lo agradeceremos siempre.

      Foto: Los presidentes de cooperativas, con el Consejero de Agricultura.

viernes, 29 de junio de 2012

“En España se pasa hambre”



Publicado por Gloria Valdivia el 20 de junio del 2012.
Entrevistamos a Jordi Peix, Vicepresidente de laFundación Banc dels Aliments de Barcelona, una organización que acaba de cumplir 25 años de historia y que se fundó gracias a la colaboración de filántropos como Josep Torné, quién había puesto en marcha tres años antes la Fundació Roger Torné. 

Esa especial vinculación nos hace sentirnos doblemente agradecidos de la labor que ha desarrollado el Banc dels Aliments durante todos estos años.
UNICEF acaba de publicar un informe que afirma que uno de cada cuatro niños y niñas de nuestro país es pobre. ¿Está relacionada en nuestra sociedad la pobreza con el hambre? ¿Se pasa hambre en España?

En España, y especialmente en las grandes ciudades donde las desigualdades sociales se acentúan, se pasa hambre. Se considera hambre la escasez de alimentos básicos, que causan carestía y exclusión social. La falta de alimentos es un fenómeno muy grave, ya que afecta especialmente a los niños al incidir en su desarrollo, tanto físico como cultural, incidiendo en su integración social de ciudadanos de pleno derecho.

Hemos visto en su blog un precioso poema de Bertolt Brecht que habla de la visibilidad como primer paso para recibir ayuda. En ese sentido, ¿cree que en estos últimos años de estado de bienestar nos hemos olvidado de las personas que pasan necesidades? ¿Hemos cerrado los ojos?


La pobreza aquí. Foto: davco9200 (vía Flickr)
La oferta de una sociedad del bienestar que ofreció la llegada de la democracia provocó el desinterés de parte de la población respecto a su participación en el socorro de los más necesitados, ya que suponían que era de una responsabilidad del gobierno. La crisis actual, que no hay que olvidar que se inició a finales del 2007 y se profundizó en 2008, ha provocado una fuerte reacción de la sociedad en la lucha contra la pobreza y el hambre. Los ciudadanos españoles han reaccionado asumiendo directamente responsabilidades. En todos los rincones de nuestro país se están constituyendo asociaciones para responder a la llamada de la pobreza, sin olvidar el rol fundamental de la familia para proteger a sus miembros afectados por la crisis. Los más afectados son los inmigrantes que carecen de este pilar fundamental de relación. Hay que abrir los ojos ante los pobres que recorren nuestra misma calle a la búsqueda de material para reciclar, de personas cuya vida pende de un hilo: de un hilo de cobre.

Su organización trabaja para garantizar a todas las personas su derecho a una alimentación no sólo suficiente, sino también saludable. ¿Es tan importante la cantidad como la calidad?
El Banco de Alimentos de Barcelona, desde 1995, elaboró una estrategia para poder conseguir una dieta equilibrada. Para ello, inició la búsqueda de nuevas fuentes de suministro, que finalmente culminó con la colecta de ciertos alimentos que no recibimos, solicitando los productos que permiten equilibrar la dieta alimentaria. En este sentido hay que reconocer la labor de las múltiples donaciones que se generan en las escuelas, las empresas y en las ingeniosas y variadas acciones espontáneas que están surgiendo en una sociedad dinámica que asume su responsabilidad hacia los mas pobres.

En este número de Inspira también se hablará de obesidad infantil, una patología que, a priori, se relaciona con personas a las que le sobran los alimentos, pero, ¿está relacionada la obesidad con la pobreza?

La malnutrición puede a menudo sorprender, ya que visualmente contrasta con problemas de obesidad, resultado de desequilibrios alimenticios básicos que conllevan efectos perniciosos sobre la salud. No se trata solamente de distribuir alimentos, sino además de ofrecer una divulgación básica en la utilización de los alimentos adecuados para cada edad, para los niños y también para la tercera edad. Es por ello que se ha abierto una nueva fuente de suministro de alimentos básicos, acudiendo a empresas de parafarmacia para obtener alimentos de calidad, especialmente de complementos vitamínicos y proteínas.

¿Cómo han cambiado las necesidades de la sociedad desde que se fundó el Banc dels Aliments hace ahora 25 años?

El Banc dels Aliments que ahora cumple 25 años, se ha refundado varias veces. Con los Juegos Olímpicos desaparecieron las barracas, justo cuando se inició un periodo de fuerte recesión y aumento de la pobreza y exclusión social. A finales de los noventa, el Banc dels Aliments hizo un gran esfuerzo para adaptarse a la mayor demanda de alimentos, e inició una nueva etapa generando una red solidaria, que partía de las industrias, plataformas logísticas y supermercados y finalizaba en las entidades benéficas que actúan globalmente sobre los problemas de las personas afectadas, no sólo en relación a la demanda de alimentos, sino también en el conjunto de sus  necesidades. En Barcelona el fenómeno del barraquismo ha vuelto a aparecer, en las laderas del Tibidabo, pero también en los barrios cómo el de la moderna zona remodelada del 22@, donde se concentran almacenes de chatarra y agrupaciones de inmigrantes que viven en viejas naves industriales abandonadas. El Banc dels Aliments tiene como misión actuar mediante el voluntariado, que ofrece aquello que es más valioso, su tiempo y su entrega hacia los necesitados. Actualmente realiza su labor básica con 187 voluntarios permanentes y  acoge a más de 7.000 voluntarios que responden a su llamada para actuaciones puntuales.

Brevemente, si alguien le pregunta qué es lo más importante que puede hacer para colaborar con el Banc dels Aliments, ¿qué le diría?

En una sociedad en que la pobreza aumenta, despilfarrar es un escándalo. Es por ello que hay que tener una actitud valiente contra el despilfarro empezando por el propio hogar. El Banc dels Aliments está promocionando una red solidaria local en el barrio y en sus escuelas. Para colaborar con la acción del Banc dels Aliments en la lucha contra la pobreza le diría que se dirija hacia las entidades benéficas que actúan cerca de casa para que se integre en la lucha cotidiana contra la pobreza de proximidad, dónde se viven mejor los problemas reales de la exclusión social.

martes, 26 de junio de 2012

Pequeñas acciones de gran impacto para participar en la lucha contra la pobreza



Celebraciones y solidaridad


Hace poco, un amigo asistió a un banquete de celebración donde había unos convidados especiales. El banquete no era especialmente abundante: se evitaba el malgasto, pero era de muy buena calidad. La celebración lo merecía, era la celebración de una pareja feliz, después de 50 años de matrimonio. Estaban los hijos, los nietos, todos los parientes y un grupo de amigos. La pareja, que había creado una gran familia, se merecía el homenaje y había que celebrarlo.

La organización

En la entrada del restaurante, en el plano en el que se indicaba la localización de cada mesa y de cada uno de los convidados, había una mesa en la que todos los convidados eran del Banco de Alimentos. Cuando todos estuvieron instalados, mi amigo miró y vio que la mesa situada en un lugar de honor permaneció vacía durante todo el convite. Poco después, los organizadores lo aclararon públicamente. El banquete era de celebración, de celebración de un amor que había durado más de 25 años, cosa extraordinaria hoy en día. Pero también era la ocasión para recordar que mientras hay gente que es feliz, hay personas que pasan hambre.


Eran unos convidados de piedra, unos convidados invisibles que nos recordaban uno de los problemas más importantes que nos rodean. Unos convidados a quien a menudo no se da la palabra, pero que de forma escandalosa nos hacen darnos cuenta de que estamos en un país donde mientras unas personas son felices, otras sufren la exclusión social, la falta de trabajo. Por eso, había que tenerlos en cuenta, había que ser solidarios con ellos, forman parte de nuestra sociedad. Quizás, esta solidaria posición hacia los más necesitados era la que había consolidado el amor de esta pareja.

Una lección de solidaridad

No se trata de dar, si no también de compartir   “Ahora y Aquí” los problemas de al lado de nuestra casa, del barrio, del pueblo, de la ciudad. De la gente necesitada que vive y trabaja en Cataluña. Se pusieron de acuerdo con la empresa organizadora de la celebración y el dinero que correspondía a aquella mesa fue enviado al Banco de los Alimentos para hacer frente a la creciente demanda de alimentos.

Propuesta de actuación

Siguiendo este ejemplo, el Banco de Alimentos propone a todas las empresas que se han especializado en la realización de banquetes de bodas, bautizos, congresos, cenas de empresa, reuniones y celebraciones que incluyan entre la relación de actividades, este tipo de acto solidario que consolida la responsabilidad social de todas las personas y de la propia empresa hacia los más necesitados.

Hoy, todos podemos realizar pequeñas acciones de gran impacto para participar en la lucha contra la pobreza.

Carmen Clemente