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viernes, 28 de diciembre de 2012

Un cuento de Navidad: la Gran colecta

Antes, cuando la Sonia le decía al Javi ‘Hoy voy al banco’, quería decir que iba a ingresar un talón o a sacar dinero. Si tenía que retirar dinero de la cuenta común siempre se lo comentaba. Antes le llamaban ‘la cuenta común’, porque cada uno tenía también la suya. Ahora lo tienen todo en una sola cuenta, en la Caixa. Se han acabado los ahorros.

Ahora cuando dice ‘voy al banco’, la Sonia quiere decir otra cosa. Hace tres meses que va una vez por semana al banco de alimentos. No dice nunca ‘Voy al banco de alimentos’. Dice ‘voy al banco’ y basta. Desde que cerraron la mercería donde trabajaba (no podía pagar el alquiler del local) hace trabajos de costura por encargo, pero no es suficiente para llegar a final de mes. Al Javi (aparejador) se le acabó el paro hace nueve meses, y no levanta cabeza. El niño aún va al instituto y tampoco trabaja.

Por suerte, no tienen que pagar ninguna hipoteca. Viven en el piso de su madre, en la calle Industria. Y cuando dice ‘voy al banco’, su madre ni se inmuta. Si dijera ‘Voy al banco de alimentos’ quizá prestaría atención. Pero la pobre mujer ya no se entera de nada. Hace días que le compra unos pañales más baratos y tampoco se ha quejado.

La semana pasada el presidente de la comunidad convocó una reunión de vecinos con un orden del día delicado. Hace quince años que no pintan la escalera y las paredes caen a trozos. Hace cinco años tuvieron que poner dinero para poner el ascensor en la finca y las dos viudas de la escalera todavía se acuerdan. Entonces el Javi trabajaba en un despacho de arquitectos y tenía la cartera llena. Si pusieron el ascensor fue por él y el presidente, que convencieron a los vecinos, uno por uno. Las dos abuelas se tuvieron que tragar el ascensor.

Pero hoy la reunión de vecinos será muy diferente. Se tendrá que enfrentar al presidente. Decir públicamente que no tiene un duro para pagar. Ya ha quedado con la viuda del primero primera y la recogerán para ir a ver al administrador. “Sobre todo, en la reunión no te alteres ni te pongas nervioso”, le ha dicho la Sonia esta mañana mientras le cortaba el pelo. Al principio se resistía, pero ahora le relaja que la Sonia le corte el pelo. Hace nueve meses que ni él ni el niño van al barbero. La Sonia tampoco va a la peluquería. La arregla la Rosaura, la vecina del tercero segunda. Primero solo eran flequillos. Ahora toca el cuello. La viuda del entresuelo no irá a la reunión. Lástima, porque la mujer tiene una lengua viperina y lo habría apoyado. “Al presidente ahora se le ha metido entre ceja y ceja que hay que pintar la escalera porque quiere venderse el piso y no lo consigue. Dice que a la gente le cae el alma a los pies al entrar en la finca. Quizás sí. “Ya se arreglará”, le ha dicho la señora.

A las siete pasan a recoger a la viuda del primero primera para ir a la reunión. La mujer se ha pintado un poco. La Sonia, también. La viuda marca el paso y no corren mucho. Ya está bien así. Si son demasiado puntuales llegaran a la primera convocatoria y no tiene ganas de encontrarse cara a cara con el presidente.

La reunión comienza a las ocho menos cuarto, con mal pie. El administrador se saca una hoja de cálculo de una carpeta, y recita la lista de morosos. Ahora ya es público y notorio: El señor Javi Moreno hace seis meses que no paga las cuotas trimestrales. No es el único. Hay dos más. El del ático también se ha retrasado, de hecho hace semanas que nadie lo ha visto por la escalera. Y la viuda del entresuelo, que se ha quedado en casa, ahora se entiende, porque ya hace un año que no paga.
Sin hacer más comentarios, el administrador pone sobre la mesa tres presupuestos de tres empresas diferentes. El más barato sube a quince mil.
-Quince mil euros? -exclama el Javi-. Eso es una barbaridad.
-Si encuentras uno más económico, enséñamelo! Y si no te gusta como lo hacemos, te cedo el puesto de presidente. Para mi mejor, menos quebraderos de cabeza.
- Queréis decir que es el momento de pintar la escalera, ahora? Con la que está cayendo.
-Eso ya se decidió en la última reunión, Javi –dice el Presidente-. Si tú no viniste no es nuestro problema. Escucha bien lo que te digo, con las cuotas pendientes de cobrar tendríamos suficiente para poner tres capas de pintura -dice el Presidente.
-En efecto -remata el administrador-. La verdad es que con las previsiones de pago de todas las cuotas hasta final del ejercicio, salen los números.
-Si todos hubieran pagado, cerraríamos este trimestre con superávit -recalca el presi, mirándolo fijamente a los ojos.

El Javi no soporta la insinuación y está a punto de encenderse, pero la Sonia le retiene del brazo antes de que pueda levantarse de la silla. De pronto siente que toda la reunión es una estratagema para humillarlo delante de los otros vecinos. Del payo del ático o de una viuda se podía esperar todo, pero de él no. Ninguno sabe que lo pasan mal. Hace meses que él y la Sonia han dejado de comprar en el súper que tienen debajo de casa. Ahora van a un Lidl que está a cuatro travesías. El Javi procura salir cada mañana a la calle bien duchado y planchado, como cuando iba a trabajar, y todavía circula por el barrio con el mismo coche. Ahora lo aparca en la calle, eso sí, pero no le da la gana de quejarse.

Enrabiado, el Javi se levanta y sale de la reunión sin votar ningún presupuesto. La Sonia se queda clavada en la silla. Aún le queda una pizca de dignidad. Cuando se levanta la sesión, se hunde y les explica todo. Desde que no tienen internet, el niño no para nunca por su casa. Hace tres meses que no pagan la luz y ya les han avisado que dentro de cuatro días les cortarían el suministro. La Sonia ya ha ido al Lidl a comprar velas. Y cuando explica que ahora mismo hacen equilibrios con la pensión de su madre, se desmorona del todo: “Suerte tenemos con el banco de alimentos, pero el día que la abuela nos falte, no sé qué haremos”, dice la Sonia llorando a lágrima viva, con el rímel que le cae mejilla abajo. El presidente y el administrador escuchan de pie, sin saber que decir, con una piedad que parece sincera.

El día siguiente es viernes y les cortan el suministro de electricidad. “Se ha ido la luz”, dice la abuela. Como la cocina es de vitro-cerámica, han de cocinar con el fogón del camping gas.
El Javi se pone el delantal para hacer la cena. Hoy tienen dos huevos y se podrán repartir una tortilla.
-Deja, deja –le dice la Sonia-, ya la haré yo, que tú siempre pones demasiado aceite.
En todo el tiempo es la primera vez que su mujer lo recrimina así, con este tono. Siente que está perdiendo el control. Después de cenar, llaman a la puerta. ‘Vaya horas de llamar’, dice la abuela. Son las diez menos cuarto de la noche, pero está tan oscuro, que parece más tarde. El Javi coge la vela y va hasta la entrada. Antes de abrir, mira por el ojo de la mirilla. En la escalera hay luz, y ve al presidente.

Que querrá ahora? Cuchichean la Sonia y el Javi.
-Quizás quiere disculparse. Abre -dice la Sonia- Es buena gente.
Hay un tira y afloja, pero ahora manda ella, y se hará lo que ella diga. El Javi abre la puerta, pero la luz de la escalera ya se ha apagado y el presidente se ha esfumado escaleras arriba.

En la puerta les ha dejado una caja de cartón con unas bolsas del súper de abajo, llenas de paquetes de pasta y arroz, legumbres, y una botella de aceite de oliva. También les han puesto una lata de espárragos, olivas, galletas. Ahora que pensaban que este año tampoco tendrían cesta de Navidad, la Sonia saca de las bolsas una tableta de chocolate negro, que tanto le gusta al niño.
Traducción Maria Rosa Rodriguez Antequera.
Barcelona. / 2.12.2012 

Agradecemos a www.nuvol.com, la autorización para reproducir este Cuento de Navidad.

jueves, 29 de noviembre de 2012

La lucha contra el riesgo de exclusión social nos afecta a todos.



La Comisión Europea declaró en 2010, el año de la “Lucha contra la pobreza y la exclusión social”. La Unión Europea es una de las regiones más ricas del mundo y, en cambio, al 17% de la población  le faltan los recursos necesarios para cubrir sus  necesidades básicas. Se han hecho muchas reuniones, seminarios, conferencias magistrales, pero 2010 pasará a la historia como el año en que, lejos de solucionar los problemas de la pobreza, los agudizó debido a la crisis del sistema productivo especialmente el de Europa y de los países llamados occidentales. 
La pobreza es difícil de medir: en Europa se considera pobre, la persona que dispone de recursos inferiores al 60% de la media de los ingresos de la población . Es curioso que, en casi todos los países, la pobreza, antes de transferèncias sociales, se sitúa a un nivel similar, alrededor del 20% de la población. 

La diferencia de la pobreza entre países es, precisamente, el modelo de asistencia pública y los recursos destinados a esta finalidad, reduciéndose entonces a un 17%. Los países del Norte de Europa son los más generosos. En cambio en los del Mediterráneo, hay una sustitución de la insuficiencia de los recursos aportados por la Administración, por la actitud solidaria propia de una sociedad tradicional en la que los vínculos familiares, el tipo de hábitat, los valores de vecindad y la acción de entidades benéficas permiten resolver los problemas de su entorno.
Normalmente los conceptos de pobreza y exclusión social van aparejados aunque con matices bastante importantes. La exclusión social, debido a una multiplicidad de factores, es propiamente una marginación de los sistemas de funcionamiento social; la pobreza en primer lugar, pero también a una serie de discriminaciones como pueden ser el sexo, la etnia, el color de la piel, la lengua o incluso la religión. Lo más grave del hecho de la exclusión social es la dificultad de retorno y la integración al desarrollo de la sociedad con la grave pérdida de capital social y cultural que comporta para el país. La exclusión social debe combatirse a todos los niveles, ya que lleva a un aislamiento de la persona de difícil superación, afectando la vida de las personas. Podríamos enumerar varias formas de exclusión:

-        Exclusión en la educación.
Es aquella de la que es responsable el sistema educativo público y actúa a largo plazo, y difícilmente superable nivel individual. En la provincia de Barcelona el 48,7% de  personas entre18 y 65 años tienen estudios inferiores a la ESO, aunque se ha experimentado una notable mejoría en los últimos años. El abandono escolar sigue creciendo y augura una perennidad de la exclusión en las familias.

-       Exclusión en la vivienda.
Debe replantearse profundamente el sistema, ya que en Catalunya mientras hay una multitud de viviendas vacías hay poca oferta de viviendas sociales. El 9% de los hogares de la provincia de Barcelona tienen unos costes de vivienda que superan el 30% de sus ingresos y, en más del 4%, superan el 40% (año 2000) pero, además hay  entre el 1 y el 2% que no tienen servicios esenciales y en algunos casos hay una ocupación superior a la posible.

-        Exclusión por aislamiento.
Alrededor del 1% de los entrevistados no se relacionan nunca con nadie y el 13% no explican nunca sus problemas afectivos. La salud mental devien una causa o consecuencia muy frecuente.

- Exclusión en la participación en la sociedad.
En los países mediterráneos la participación es un valor muy apreciado, pero está en crisis en zonas marginales por problemas de diferencias de hábitos y de origen de la población . Pero aún así el 34% tiene relación con los amigos, el 22% pertenecen a un club deportivo, el 13% a una asociación de vecinos y el 7% a una asociación cultural.

-        Exclusión respecto a la familia.
La familia, en Barcelona y en la mayoría de los países mediterráneos, aún es uno de los factores importantes de cohesión y autoayuda contra la pobreza. El 46% de la población  tiene frecuentes relaciones con la familia.

-        Exclusión en el ocio.
El 30% de personas de la provincia de Barcelona no van a tener vacaciones de más de dos semanas seguidas, el 30% las pasa en casa de amigos o familiares. El 65% no va nunca al teatro y el 62% nunca a museos o exposiciones.

-        Exclusión bancaria.
Más del 90% de la población dispone de una cuenta corriente. Los bancos no quieren arriesgar y por ello han endurecido las condiciones de crédito. Para evitar la exclusión bancaria se están proponiendo diversos mecanismos, mediante un fondo de garantía para impagos con participación del Estado y de las instituciones bancarias. Se trata de poder ofrecer una segunda oportunidad para reintegrarse en el sector crediticio y de volver al sistema tradicional de valores y de ética en el propio sistema bancario. El microcrédito representa una alternativa a tener en cuenta porque da el mínimo soporte necesario para relanzar responsabilidades y participación dentro del sistema económico.

-        Exclusión en la sanidad.
     Quizás uno de los problemas más graves que están apareciendo en toda Europa, ya que los costes de la asistencia sanitaria van creciendo exponencialmente y representan uno de los principales factores que inciden en la grave crisis del Estado-providencia. Después de uns años en los que se fué instaurando una cobertura universal, las dificultades presupostarias han ido limitando el derecho universal a la salud y precisamente la falta de salud es una de las importantes causas que lleva a la pobreza y a la exclusión social.

La sociedad civil sustituye a la administración
Los pobres, cada vez están más integrados en la sociedad y tienen un rol poco reconocido. Actualmente se ha generado un nuevo tipo de pobre relacionado directamente con el mercado de trabajo: el de trabajador a precario y permanentemente asistido. Se ocupan de los trabajos menos remunerados: los más degradantes, los temporales, los de tiempo parcial y participan al sostenimiento del país. Son consumidores y contribuyentes tributarios (el IVA es la principal fuente de financiación). La consolidación de un sistema de trabajo basado en la inmigración temporal y la generación de un trabajador a precario, situado en la periferia del asalariado clásico, se consolida como un modelo al servicio de la nueva economía, pero que a su vez consolida la pobreza y la exclusión social del futuro con unos costes sociales difíciles de prever, que se añaden al menosprecio social e incluso político que soportan, especialmente los que provienen de otro medio aumentado su vulnerabilidad.
La transferencia de riqueza privada mediante las asociaciones de ayuda representan un síndrome de la crisis de la sociedad salarial. El retorno de las asociaciones benéficas no es un anacronismo, es el fracaso de las sociedades democráticas que no han hecho avanzar los derechos sociales paralelamente a los  derechos políticos y civiles. Esta hipocresía es más notoria en lo que se refiere a los “sin papeles”. Se priva de sus derechos e incluso de su libertad  a trabajadores que son indispensables para el buen funcionamiento de su economía y son expulsados cuando ya no son necesarios. La asistencia no es sólo un valor que debe respetarse; es también un sistema de autoprotección y de autodefensa. La sociedad actúa en beneficio propio, ya que permite rehabilitar la actividad económica, que sean más productivos, impidiendo que los asistidos actúen fuera del sistema, reduciendo robos, actuando sobre su descendencia y principalmente, evitando sus  impulsos de rebelión.

Hay que repensar la solidaridad.
No se trata sólo de regular a los pobres mediante sistemas de ayuda económica; hay que proponer un modelo más justo de sociedad con una acción muy concreta de actuación, basada en el voluntariado y en la distribución gratuita de alimentos. El modelo de Banco de Alimentos sólo pretende asumir un único problema de la pobreza y la exclusión social: el de la alimentación, y se incluye en el marco de la participación en la lucha para conseguir un mundo más justo y solidario, que comienza por la lucha contra el hambre y acaba mejorando el medio ambiente.
No se trata sólo de exigir la mejora de los sistemas sanitarios, de enseñanza y de protección social, que nos hacen más iguales; no se trata sólo de darles respuesta de “forma compasiva”, haciendo caridad. Se trata de participar personal y directamente en la creación de un instrumento profesional y especializado en la lucha contra el hambre. La misión principal de los Bancos de Alimentos es la de luchar contra la pobreza aplicando el principio de subsidariedad que define que, quien mejor puede hacerlo, es quien está cerca de los problemas. El Banco de Alimentos está cerca de los problemas del sistema agroalimentario y apoya a las entidades que se sitúan en la vanguardia de la lucha contra la pobreza y la exclusión social.

Las empresas también pueden colaborar en esta lucha.
Muchas hacen como el Avaro de Molière, que “pierden mucho por no querer perder nada”. Son empresas que no quieren contratar persones víctimas de la pobreza y exclusión social. Cuando contratar personas de este perfil de población permite aumentarles la responsabilidad, asegurarles una buena integración y por tanto resultar altamente rentables. Desde el punto de vista de la empresa, luchar contra la exclusión social y la pobreza es tanto un tema de rentabilidad como de generosidad. El objetivo es superar perjuicios e instaurar nuevas prácticas que permitan a las empresas evolucionar y eliminar bloqueos a este tipo de contratación. Este proyecto coincide con el que propone el nuevo gobierno del Reino Unido, el de la “Big society”. El estado providencia, el “welfare State”, tiene unos límites definidos por la situación económica, la dificultad de penetrar en el ámbito de las capas sociales situadas en la base de la pirámide, generadas por el propio modelo de desarrollo y la ineficacia de unas ayudas que no exigen contrapartidas. La llamada a la participación de la sociedad para resolver sus propios problemas supera las acciones filantrópicas o caritativas en las que la participación es individual. Así que hace una llamada a la sociedad para organizarse a fin de resolver sus propios problemas, en la que se puede sustituir a un Estado centralizado, poco reactivo frente a las cambiantes situaciones de los problemas.

El Banco de Alimentos es una muestra de lo que se puede hacer con pocos recursos.
Jordi Peix

La Cataluña pobre.



El Banco de Alimentos de Barcelona se creó hace 25 años para hacer frente a la pobreza, mediante un método original que consiste en generar alimentos a partir de lo que, de otra forma, se desperdiciaría. En 1987 había pocos estudios sobre la pobreza.

Fue un trabajo pionero en Cataluña, que me sorprendió por su originalidad, es el que “Nova Terra” publicó en 1974: “La Cataluña pobre”, una obra colectiva de Josep Miró, Ernest Sena y Frederic Miralles que analizaron algo que no tenía interés para los nuevos economistas. Fue un trabajo novedoso en el que se demostraba claramente el crecimiento desigual de Cataluña. La pobreza se resistía en determinadas comarcas rurales y crecía vertiginosamente en los barrios marginales del Área Metropolitana de Barcelona.

Para definir ”la Cataluña pobre” se utilizaban tres indicadores básicos: el despoblamiento, la falta de  industrialización y la renta.
La pobreza la definía ..” como una situación global, derivada del hecho de que hay unos mecanismos en la estructura y en el funcionamiento de la sociedad que hacen que ciertos grupos humanos, y en consecuencia ciertos territorios, reciban solo una pequeña parte de los beneficios cualitativos y cuantitativos del progreso”.

Precisamente uno de los autores, Josep Miró, fue fundador y el primer Presidente de la Fundación Banco de Alimentos que se constituyó 13 años más tarde.
Ernest Sena fue ex-síndico de la Sindicatura de Cuentas, director general del Instituto Catalán de Finanzas y lo podéis encontrar regularmente en las páginas de economía de Wilaweb, y
Frederic Miralles fue director de Fundemuca que promueve la descentralización, el asociacionismo y el desarrollo local para los gobiernos locales de Centroamérica. Hoy, su hija Elisa, cosas de la vida, o de la familia, es voluntaria del Banco de Alimentos.



En tiempos de penurias nacionales, hubo diversas instituciones que suplieron la falta de estadísticas oficiales. Se publicaban periódicamente estudios analizando y generando propuestas, que en el momento de la reinstauración de la Generalitat permitieron actuar con una cierta rapidez. Para conocer la evolución de un país se necesitan datos de un largo periodo de tiempo, para poder seguir  la evolución de su economía y particularmente de sus comarcas. Las Cámaras de Comercio Catalanas elaboraron, primero en 1967 y después en 1987, las primeras Tablas de Balance de Entradas y Salidas (input-output) del país, que el Instituto de Estadística de Cataluña actualizó en 2001.

Más tarde, Banca Catalana inició una serie de estudios sectoriales y territoriales. Así, ahora podemos navegar entre el presente y el futuro, analizando éxitos. La Cataluña pobre aclara un aspecto que normalmente no se tenía en cuenta en estas publicaciones. La tesis central del libro era la de analizar la expansión real, con un crecimiento económico en el que la pobreza no tiende a desaparecer, sino al contrario, se mantiene y se extiende, ya que se ha hecho con beneficios y costos desigualmente distribuidos.

Pasados 35 años, según los últimos datos del Instituto de Estadística de Cataluña, la situación es parecida en cuanto al despoblamiento, a la falta  de industrialización y en la generación del PIB de dichas comarcas.
Se definía la pobreza ...” como una situación global, derivada del hecho de que hay unos mecanismos en la estructura y en el funcionamiento de la sociedad que hacen que ciertos grupos humanos, y en consecuencia ciertos territorios, reciban solo una pequeña parte de los beneficios cualitativos y cuantitativos del progreso”.


Otro de los problemas que plantean los autores es el de “la pobreza diferencial”, definida por la escasez de recursos naturales, pero sobretodo, también por la escasez de equipamientos y prestaciones destinadas a satisfacer las necesidades básicas de las personas (escuelas, transportes, sanidad).

En 1974 las diferencias entre el campo y la ciudad eran abismales. Pero también es cierto, y especialmente a partir del retorno de la Generalitat, que se ha hecho un esfuerzo muy grande por ayudar a las comarcas y los barrios más pobres. Pero la renta familiar disponible ha mejorado en las zonas rurales debido especialmente a las mejoras introducidas por el turismo de montaña y a la industrialización de la agricultura.
En cambio, en las comarcas obreras cercanas al Área Metropolitana de Barcelona la renta familiar disponible sigue manteniéndose por debajo de la media de Cataluña. En este aspecto el libro resulta un documento histórico, con archivo gráfico incluido, porque analiza los diversos “ghettos” surgidos dentro de Barcelona, a partir de la inmigración masiva de finales de los cincuenta, y  sus alrededores en barracas de autoconstrucción o casas baratas en barrios periféricos, en barrios en los que no había ningún servicio: agua potable, desagües, electricidad, mercados, escuelas o asistencia sanitaria. Yo mismo aprendí de la dura pobreza en estos barrios, donde íbamos de jóvenes a colaborar para ayudar a llevar estos servicios imprescindibles para vivir. Eso sí, hoy el paisaje ha cambiado radicalmente, aunque todo siga igual de otra forma.

Jordi Peix

sábado, 10 de noviembre de 2012

La pobreza ahoga nuestros sueños cuando aún no hemos soñado el final.



Aprovecho el verano para leer todavía más.
Este año me han dejado un libro curioso, editado hace años - en 1987 – pero de rabiosa actualidad, ya que nos da a conocer la manera de vivir en Siria y concretamente en Damasco.
UNA MANO LLENA DE ESTRELLAS
Autores modernos. Ediciones La Magrana Barcelona 1988.
En "Una mano llena de estrellas" nos explica la vida cotidiana en su mundo, en forma de historias muy cortas, como es usual en el mundo árabe. Y de forma progresiva entendemos el porqué de las cosas que quizás son la causa de los acontecimientos actuales.
Podemos encontrar información sobre el autor en wikipedia
http://en.wikipedia.org/wiki/Rafik_Schami.
El autor es Rafik Schami, que pertenece a la minoría cristiana y es hijo de un panadero. Nació en 1946, pero en 1971 se exilió a Heidelberg, donde vive, y ahora publica en alemán. Describe el Damasco de su juventud, al final de los años sesenta, en forma de diario. Poco a poco, vamos conociendo como va creciendo y sueña en realizar su vocación, la de ser periodista en un sistema casi dictatorial. En medio del entramado que vale la pena seguir, describe uno de los problemas de la sociedad en que vive: la pobreza.
He extraído algunos pensamientos.

10-V..... Mahmud (SU AMIGO MUSULMAN) ha DEJADO LA ESCUELA. Su padre también está cansado. No puede mantener nueve bocas solo.
“traen criaturas al mundo y después se quejan”, blasfemaba Mahmud a quien le agradaba ir a la escuela tanto como a mí.
Lo que más le habría gustado es ser piloto y viajar por todo el mundo.
La pobreza ahoga nuestros sueños cuando aún no hemos soñado el final................

20- X..... HACE DIAS QUE SOLO ME preocupa una cosa.
¿QUÉ hay que HACER PARA ESCRIBIR UN ARTÍCULO SOBRE LOS MENDIGOS?
He sugerido ESTE tema como EJERCICIO de redacción Y Habib (SU AMIGO PERIODISTA) HA ESTADO DE ACUERDO.
El nuevo alcalde de Damasco envía A LOS POLICIAS A PERSEGUIR a LOS MENDIGOS. Damasco ha de quedar LIMPIA DE MENDIGOS en EL PLAZO DE MEDIO AÑO.
Es lo que prometió al tomar posesión de su cargo.
Dicen que los mendigos dan a los turistas una imagen negativa de la ciudad. He hablado con algunos de ellos y con el tío Salim, y he escrito tres folios. A Habib no le gustan los artículos largos. He escrito que

el nuevo alcalde me parece auténticamente estúpido porque permite que los pobres sean perseguidos en lugar de perseguir la pobreza......
Muchos de los mendigos eran artesanos o campesinos que lo perdieron todo y vinieron a damasco con la esperanza de encontrar trabajo, pero fracasaron.

Los mendigos  saben más cosas de los hombres  y de sus almas que muchos  maestros de escuela. Solo tienen que mirar a alguien para saber cómo le han de hablar.
Sabe de eso, el alcalde?

Rafik Schami

viernes, 11 de mayo de 2012

LA COMPRADORA / Bertolt Brecht


LA COMPRADORA 

Soy una anciana.
Al despertarse Alemania
recortaron las pensiones.
Mis hijos me daban dinero de vez en cuando un dinerillo.
Pero yo ya no podía comprar casi nada.
Al principio iba menos a las tiendas donde antes compraba a diario.

Pero un día me lo pensé mejor y volví
a diario a la panadería y a la verdulería
como antigua clienta.

Escogía cuidadosamente entre los comestibles
y no me llevaba ni más ni menos que antes:
añadía los panecillos al pan y los puerros al repollo

 y sólo cuando me hacían la cuenta lanzaba un suspiro
rebuscaba con mis rígidos dedos en el monedero
y confesaba, sacudiendo la cabeza, que no me alcanzaba el dinero

para pagar aquellas pocas cosas y, con nuevos movimientos de cabeza,
salía de la tienda, a la vista de los parroquianos.
Y me decía:

si todos los que no tenemos nada dejamos de aparecer donde se exhibe la comida,
podrían pensar que no necesitamos nada.Pero si venimos y no podemos comprar nada, se sabrá cómo están las cosas.

Bertolt Brecht (1898-1956)
en Poemas del lugar y las circunstancias

jueves, 23 de febrero de 2012

La beneficencia necesita del capitalismo para resolver los problemas del mundo

Propuesta de Bill Clinton de vencer la pobreza 20 de Enero de 2012
 La beneficencia, por sí sola, no resolverá los problemas del mundo. El capitalismo puede ayudar y puede facilitar que la gente pueda encontrar trabajo. Siempre ha  habido una brecha entre lo que el gobierno puede subministrar y lo que el sector privado puede producir, una brecha que las entidades de beneficencia, desde hace tiempo, trabajan para cubrir. Pero, de la misma forma que nuestro mundo y nuestra economía evoluciona, tenemos delante tanto la oportunidad como la responsabilidad de reflexionar y llenar este hueco –repensando la relación existente entre retos sociales y económicos, de forma que las ventajas y las oportunidades estén al alcance de más personas.
 En primer lugar, este planteamiento es necesario porque las personas ya lo están pidiendo. Desde el parque Zuccoti a la plaza Tahrir, la ciudadanía se alza para dejar constancia de forma clara y contundente de que los sistemas actuales ya no funcionan.
En segundo lugar, la crisis financiera ha dejado claro que el camino en el que estábamos era inestable e insostenible. Mientras que nuestro sistema económico global ha generado beneficios para algunos, también ha aumentado las desigualdades tanto entre países como dentro de cada país. Una desigualdad excesiva no solo afecta a los pobres y reprime los sueños de la clase media sino que también dificulta la productividad y el crecimiento.

Finalmente, la creciente interdependencia económica hace que nuestra prosperidad esté muy ligada a la de fuera. Se hace difícil poder vender a gente que no puede comprar. Al mismo tiempo, la privación económica genera animadversión política, con las costosas consecuencias que eso implica. Todos tenemos un papel vital en el futuro de los otros - un papel que va más allá de la compasión por la inestabilidad política y la inseguridad económica.

¿Como podemos cambiar el cursos de los acontecimientos de manera que progreso económico y social vayan de la mano? Haití nos pone al alcance algunas lecciones. A principios del mes de Enero, viajando hacia allá para conmemorar el segundo aniversario del devastador terremoto, noté un cambio palpable en el país. Tiene mucho que ver la visión y dirección del nuevo gobierno. Pero también el enfoque de los amigos y socios de Haití –un enfoque realizado en gran parte más por el hecho de dar capacidad de maniobra a personas y comunidades que por soluciones externas impuestas. Mi buen amigo Denis O’Brien y el grupo Digicel no solo dan trabajo a 70.000 haitianos, sino que también han reconstruido el famoso mercado/bazar del Acero del siglo XIX, uno de los lugares emblemáticos de la capital, generando puestos de trabajo y realizando acciones de beneficencia orientadas a la educación, con el objetivo de garantizar una fuerza de trabajo más formada y preparada para el mercado laboral. Otro ejemplo procedente de Haití es un fondo innovador creado por la Fundación Carlos Slim y Frank Giustra para invertir en emprendedores –ofreciendo apoyo en lugar de limosnas.
 Comenzamos a ver el éxito de este nuevo enfoque en otros países y otros sectores, es el caso de la Fundación Bill y Melinda Gates, empresas como Wallmart, Google o Procter & Gamble que han dado un cambio en su cultura corporativa, potenciando la responsabilidad social para aumentar el valor compartido.

Esta es una lección que hemos aprendido mientras trabajamos para solucionar la crisis del Sida, cuando la industria farmacéutica dio un giro desde la producción de pequeños volúmenes y márgenes de negocio altos a márgenes pequeños, volúmenes grandes y pagos garantizados. Hoy, este sistema proporciona a millones de persones de todo el mundo tratamiento contra el sida a un coste más reducido, al tiempo que mejora los beneficios de las empresas que participan.

Una lección similar hemos extraído del trabajo realizado con agricultores en África: facilitando el acceso a fertilizantes,  semillas y a los mercados que necesitaban, se les facilitó poder sacar a sus familias de la pobreza de una forma fundamentalmente más sostenible que la que se hubiera esperado conseguir con la tradicional manera de realizar obras de beneficencia. Las lecciones y beneficios del trabajo hecho para mejorar la productividad son bien claros.
 El hilo que liga todos estos hechos es que la riqueza privada puede efectivamente ayudar a mejorar la acción pública siempre que gobiernos, empresas y organizaciones no gubernamentales (en adelante ONGs) trabajen juntos para compartir experiencias e implementar acciones duraderas. Cuando nuestra determinación esté más en la línea de fortalecer nuestro futuro que en el de mantener nuestro presente, y cuando nuestros intereses financieros estén alineados con los intereses sociales, entonces estaremos más cerca del tipo de mundo en el que queremos que vivan nuestros hijos e hijas.
Una de las formas en las que he tratado de apoyar el trabajo de líderes de todo el mundo cuando estaban revisando su enfoque de los problemas globales, ha sido  mediante múltiples conversaciones y toda clase de compromisos a través de nuestra Clinton Global Initiative (en adelante CGI). A día de hoy, los miembros de la CGI han contraído más de 2.100 compromisos que ya han mejorado, o están ayudando, las vidas de cerca de 400 millones personas de 180 países. Muchos de estos compromisos reflejan el nuevo enfoque asociado a la resolución de problemas que deriva de una mejor alineación entre los intereses y objetivos de corporaciones privadas, gobiernos y ONGs. Dejando a un lado los detalles, el objetivo de estos proyectos es trabajar para salir por uno mismo del paro -y no generar una dependencia perpetua de las ayudas.

Estos esfuerzos benefician tanto a las comunidades objeto del proyecto en marcha como a las empresas y a las organizaciones de carácter filantrópico implicadas, diversificando sus negocios, expandiendo mercados, formando a potenciales trabajadores al tiempo que se promueve y se ayuda a crear una cultura de prosperidad. Todo esto mejora los beneficios, aumenta la inclusión económica y otorga un mayor papel a las personas en un futuro compartido.
 Consciente de los progresos, y a pesar de la actual situación económica, tengo esperanza en el futuro. Los problemas que encaramos se pueden solucionar: disponemos de los medios para ello. Lo que necesitamos es innovación, imaginación y compromiso. Aquellos ciudadanos globales más eficaces serán aquellos que tengan éxito en hacer crecer su negocio y las acciones filantrópicas para construir un futuro de prosperidad y responsabilidad compartida.

Traducido al español por Rosa Rodriguez